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Exfoliar la piel

PASO A PASO 

1. Aplícate un exfoliante. Echa una cantidad generosa de un exfoliante suave en la palma de tu mano, frótate las manos para distribuir bien el producto como lo hiciste con el limpiador. Aplícate el exfoliante con movimientos circulares en la cara y el cuello, pero evita la zona de los ojos (no debajo de las cejas ni encima del globo ocular). Hazlo con movimientos muy delicados; no tienes que ejercer demasiada presión a la piel.

  • Los exfoliantes eliminan la acumulación de células muertas de la superficie de la piel.[9] Los resultados son un aspecto más renovado y suave, gracias a la exposición de las células saludables.

  • Si no tienes exfoliante, podrás hacer uno casero combinando un limpiador suave (podrás usar tranquilamente el de la parte 1 otra vez) con 1 cucharadita de azúcar granulada.

2. Haz un peeling enzimático como una alternativa a los exfoliantes. En una licuadora, licúa 6 fresas con 1/4 taza (60 ml) de leche. Masajéatelo en la cara como lo indicamos en el otro paso.

  • Las enzimas de las fresas descomponen las células muertas y la leche suaviza la piel.

  • No uses el peeling enzimático y el exfoliante juntos, sino podrías exfoliar demasiado la piel y dañarla.

3. Aplícate vapor con una toalla de cara caliente. Pon una toalla de cara limpia debajo del grifo de agua caliente. Ponla sobre su cara y déjala actuar 5 minutos.

  • Para pieles con rosácea o sensibles, te recomendamos omitir este paso, porque el vapor podría exacerbar estas afecciones.

4. Lávale la piel. Hazlo con una toalla de cara limpia y suave o una almohadilla de algodón empapada con agua a temperatura ambiente.

5. Sécale la piel dándole golpecitos. Hazlo con una toalla limpia.

© COSMETICOS ANA 

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